Terremoto blanco: nieve genera quema en brotes de parras y daños en los frutos en la IV region

nieve en valle del elqui

Las bajas temperaturas provocaron perjuicios en plantaciones de uvas, duraznos, damascos y nogales. Sin embargo, la buena noticia es que en prácticamente todas las comunas de la zona hay superávit de agua caída

Tras casi una década de sequía y justo cuando el panorama se volvía más alentador para los agricultores, la naturaleza les volvió a jugar una mala pasada. La nieve caída en los sectores altos de los valles de Limarí, Choapa y Elqui y sobre todo las bajas temperaturas que se registraron durante la madrugada de ayer, provocaron la quema de brotes en decenas de plantaciones de uva de mesa y piquera, además de generar daño en otras especies que ya estaban en fruto como duraznos, nogales y damascos.

En la provincia de Elqui, los daños se concentraron en los terrenos ubicados por sobre los 1.500 metros de altura, afectando principalmente a localidades como Horcón, Alcohuaz y Quebrada de Paihuano, donde la nieve llegó incluso hasta los 30 centímetros. José Valenzuela, agricultor que tiene uva en esta última localidad, detalla que pese a que efectuaron aplicaciones “la nieve nos ganó, porque la temperatura en la mañana era de -1 grado y amanecieron todos los brotes quemados” y agrega que “aquí la mayor parte de los agricultores está afectado, también se quemaron damascos, almendros”. Además, dice, hay que esperar a ver qué sucede durante la madrugada, donde se esperan nuevas heladas.

La misma situación enfrenta Mario Torres, productor de Horcón, quien también sufrió la quema de los brotes de vid. “Lo que es mío son como 4 hectáreas, pero en general todo el valle está bajo la nieve, todo lo que es Alcohuaz, Horcón”. Respecto de recuperar el daño, el productor señala que lo ve muy improbable “pues ya el brote estaba sobre los 10 centímetros, eso ya muere, sale otro brote, pero es muy poco probable que traiga fruta, es mucha la pérdida, también hay damascos, duraznos, porque los que no estaban con flor ya tenían su fruto. Lo comentábamos con la gente más antigua de acá y dicen que nunca habían visto algo así”. El problema, indica, es que al producirse en octubre el daño que esto genera es mucho mayor “incluso he escuchado a algunas personas que dicen que tienen pérdidas totales, ahora que

tenemos agua no vamos a tener que regar”, precisa.
En el caso de Limarí, el fenómeno fue perjudicial en valles como el de Rapel y las localidades más emplazadas hacia la cordillera, también en lugares como Las Ramadas de Tulahuén y El Maitén. En esta última localidad mantiene sus cultivos de uvas pisqueras, damascos y ciruelas Alejandro Cortés, quien detalló a El Ovallino que si bien las lluvias en invierno son beneficiosas “en esta época es muy perjudicial” pues además se trata de una manifestación de la naturaleza que no veían hace mucho tiempo. En este sentido, agregó que los efectos que generan las lluvias se pueden manejar con fungicidas y se cosecha igual pero que “no pasa lo mismo con la nieve que quema las frutas y flores”.

Por su parte, Nelson Castillo, representante de los regantes de Las Ramadas de Tulahuén, indicó al medio limarino que este fenómeno en esta época genera complicaciones “porque hay muchos árboles frutales que están creciendo, duraznos, almendros y nogales”.

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Respecto de esta situación, el seremi de Agricultura, Andrés Chiang, sostiene que lo que principalmente se ha reportado son daños “desde los sectores cordilleranos hasta los 1.500 metros de altura y ahí básicamente lo que hubo es que la nieve generó heladas posteriores que perjudicaron los cultivos”. En este sentido, agrega que “ha habido algunos daños a la uva de mesa en floración o frutos cuajados en damascos y duraznos, donde aparentemente hay un porcentaje de pérdida que aún no se ha cuantificado”.

Los problemas, precisa el seremi, se han localizado “en las zonas altas de Salamanca, Illapel y Monte Patria y en la zona alta de la cordillera del valle de Elqui”.

Daniela Norambuena, secretaria ejecutiva de la Sociedad Agrícola del Norte, señala que efectivamente durante el día de ayer tuvieron noticias de que en algunos sectores se produjeron quemas e incluso caída de algunos parronales por el peso de la nieve, pero que, no obstante, se está efectuando un catastro más acabado.

La ingeniera agrónoma explica que efectivamente la cantidad de nieve y la posterior salida del sol pueden provocar una quemadura y finalmente el aborto de la flor o la brotación, pero que los daños definitivos (si hay pérdida total) se podrán evaluar sólo en una o dos semanas más. “Hay que ver cómo reacciona la planta, dependiendo si hubo o no un manejo preventivo fitosanitario o si hubo riego, porque hay que recordar que tras el terremoto hubo varios agricultores que no pudieron regar, por lo tanto la planta también entra en un estrés. Hoy seguramente las plantas de la vid están en el primer crecimiento, después hay un segundo crecimiento, el cual se va a desarrollar dependiendo si el efecto de la nieve fue o no de muy alto impacto”. Lo mismo, agrega, procede para los árboles que estaban en floración para iniciar la cuaja.

  • SUPERAVIT. La buena noticia es que este último evento meteorológico, exceptuando Los Vilos, dejó un superávit de agua caída en todas las comunas de la región, además de un total de acumulación de nieve que en sectores como La Laguna es cercano a los dos metros.
    Cabe destacar además que ya al 30 de septiembre, sumados los 8 embalses de la zona, llegaban a 207,97 millones de metros cúbicos (15,8% del total), cifra que es prácticamente el doble de las reservas que tenían estos reservorios el 2014 a la misma fecha. Con la nieve caída en esta oportunidad, se espera llegar a incrementar esta dotación con lo cual los agricultores podrán enfrentar una temporada con más holgura en materia de disponibilidad hídrica, aunque hay que recalcar que esto obviamente no significa que se haya superado la sequía, pues se requiere de a lo menos 4 años de lluvias y caída importante de nieve para volver a retomar la normalidad.
    Ovalle, por ejemplo, a la misma fecha del 2014 sólo acumulaba 68,5 milímetros de agua caída, mientras que ahora registra 164,7 mm. Vicuña, en tanto, el 2014 llegaban solo a 58,1 mm y este año se eleva a 167,3 mm, mientras que en Illapel el registro es casi el doble del que había el año pasado, llegando en la actualidad a 208,5 mm.

(Fuente: El Día)

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